La dismotilidad intestinal

Los músculos y nervios del intestino ya no hacen avanzar bien su contenido. Esto provoca hinchazón, dolor, náuseas y trastornos del tránsito, a veces graves.

¿Qué es la dismotilidad intestinal?

Para avanzar por el tubo digestivo, los alimentos son empujados por contracciones coordinadas, controladas por los nervios y los músculos de la pared intestinal. Se habla de dismotilidad cuando estas contracciones son más lentas, débiles o desorganizadas, sin que ningún obstáculo bloquee el paso.

Puede afectar al intestino delgado, al colon o a ambos, y asociarse a una gastroparesia cuando también está afectado el estómago. Su gravedad va desde un tránsito muy lento hasta la pseudoobstrucción intestinal crónica, una enfermedad rara en la que el intestino se comporta como si estuviera bloqueado.

Puede estar ligada a otra enfermedad (diabetes, esclerodermia, enfermedad neurológica o muscular), a algunos medicamentos (sobre todo los opioides) o quedarse sin causa identificada.

Los síntomas

Dependen de la parte del intestino afectada y varían mucho de una persona a otra.

Hinchazón

Vientre hinchado, a veces de forma muy visible, sobre todo después de comer.

Dolor abdominal

Calambres o dolor difuso, más o menos intenso.

Náuseas y vómitos

Sobre todo cuando están afectados el intestino delgado o el estómago.

Alteraciones del tránsito

Estreñimiento grave, diarrea o alternancia de ambos.

Saciedad rápida

Sensación de estar lleno muy rápido, dificultad para comer lo suficiente.

Pérdida de peso

Cuando los aportes se vuelven insuficientes, con riesgo de desnutrición.

Urgencia: no expulsar gases ni heces, vómitos repetidos, vientre muy hinchado y doloroso, fiebre: llama al 112 (en Francia, también el 15). Estos signos pueden indicar una oclusión.

Descartar un obstáculo y después medir el tránsito

El primer paso es comprobar que ningún obstáculo mecánico explica los síntomas, mediante pruebas de imagen (escáner, resonancia) y a veces una endoscopia.

Según la situación, otras pruebas permiten después estudiar la motilidad digestiva:

  • el tiempo de tránsito colónico, con marcadores visibles en la radiografía;
  • la manometría, que mide las contracciones del intestino delgado o del colon;
  • una gammagrafía o una cápsula que sigue el avance por el tubo digestivo;
  • análisis de sangre para buscar una enfermedad asociada.

Estas pruebas suelen hacerse en servicios especializados en motilidad digestiva.

La atención

La atención depende de la causa, de la parte del intestino afectada y de la gravedad. Se decide con un gastroenterólogo.

Alimentación adaptada

Comidas pequeñas y frecuentes, texturas adaptadas, alimentos con menos fibra y menos grasa según la tolerancia.

Medicamentos

Tratamientos que estimulan la motilidad, laxantes, antieméticos o antibióticos si hay un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Dolor

Una atención especializada, limitando en lo posible los opioides, que ralentizan aún más el intestino.

Soporte nutricional

En las formas graves, puede ser necesaria una nutrición enteral o parenteral.

Importante: no empieces ni dejes ningún tratamiento, ni siquiera un laxante de venta libre, sin consejo médico.
Entender la nutrición artificial

SED y motilidad digestiva

Los trastornos digestivos son frecuentes en las personas con SED, sobre todo hipermóvil: reflujo, hinchazón, estreñimiento, digestión lenta. En algunas de ellas se describen trastornos de la motilidad del estómago y del intestino.

Se barajan varias hipótesis, como la fragilidad del tejido conjuntivo de la pared digestiva o una disautonomía asociada, pero los mecanismos todavía se están estudiando. Como en la gastroparesia, siempre hay que buscar otras causas.

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